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Los Soberanos |
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Los tiempos avanzan que es una barbaridad. Los Soberanos, a pesar de nuestro temperamento eminentemente analógico y desusado, no íbamos a ser menos y nos hemos adherido gustosos al uso de las nuevas tecnologías. Tras departir largo y tendido al respecto en nuestras oficinas (el bar aledaño al local de ensayo), decidimos que no podía resultar pernicioso echar mano del ordenador, un invento de los años 40 al fin y al cabo. Tras desfacer los entresijos de la arquitectura de von Neumann, la unidad aritmética lógica, la unidad de control, la memoria central y los dispositivos de entrada y salida, hete aquí el resultado. Nos complace darles la más cordial de las bienvenidas a nuestro flamante sitio web. Están en su casa. Un abrazo, Los Soberanos |

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Los Soberanos es un conjunto de corte moderno especializado en sonidos sesenteros (ye- yé íbero e italiano, pop anglosajón o allende los mares).
Su cometido consiste en rescatar melodías de músicos de la década prodigiosa que hoy han caído injustamente en el olvido a pesar de que antaño muchos de ellos gozaron de las mieles del éxito.
Últimamente se han subido al carro de la composición y también se atreven con algún que otro tema propio (siempre de marcado regusto sesentero).
El conjunto lo conforman ocho miembros:
Albert Valero: guitarra baja y coros Pablo Jiménez: órgano, guitarra baja, voz solista y coros Albert Solà: batería Emanuele di Marzo: guitarra solista, voz solista y coros Cecilia Bayo: coros y voz solista Cristina Cruz: coros y vos solista Jorge Domínguez: trompeta Ivo von Menzel: voz solista
Los Soberanos adoran el directo, no son virtuosos, pero disfrutan tocando allí donde sus servicios son requeridos, dando buena cuenta de la gastronomía del lugar y haciendo amigos allí donde van. No se puede decir que son un portento musical, pero sí que durante unas horas han alegrado la vida a cientos, miles de personas.
La fórmula es sencilla:
falta de ínfulas, rechazo sistemático a la música pedante con mensaje, desparpajo, hectolitros de lúpulo y destilados trasegados y una capacidad a prueba de bombas para reírse de ellos mismos y de todo cuanto les rodea.
Aborrecen toda pantomima relacionada con el mundillo musical, y antes que hablar de amplificadores, pedales y marcas de guitarra prefieren departir sobre vinos, ofertas de camisas, películas antiguas, tabacos para pipa, balompié, trucos de cocina, novelas de aventuras, zapatos y corbatas, whiskies de malta o vehículos clásicos.
A Los Soberanos les une un amor desmedido por la buena vida (no nos referimos al grupo del mismo nombre) y por la música de todos los tiempos. La variedad de gustos es infinita, así que prescindiremos de citar estilos e influencias, no es cuestión de aburrir a las piedras.
Los Soberanos también detestan la expresión “Este grupo o esta sala tienen una línea a seguir”. Su apariencia puede hacer creer que son puristas integristas y que sólo tocan en determinadas movilizaciones y en un circuito de salas muy concreto. ¡Nada más lejos de la realidad!
Los Soberanos empuñan sus instrumentos donde la compañía sea grata, la mesa esté surtida y la bebida sea abundante. ¡Lo dan todo por una buena fiesta!
Con Los Soberanos no vuelve el ye-yé, sencillamente nunca se fue. |

